Tercera y cuarta etapa, Arzúa Palas de Rey Portomarín

Emotivo relato de nuestro compañero que cubre la ruta noroeste desde Galicia. Mejor lo leemos…

Y van cuatro días… Hace cuatro días no me habría visto ni por asomo, en solitario, caminando hacía León, pasando por decenas de pueblos, picando comida de puestos sin que me vieran dado que voy con pocos medios; llegando a pueblos en los que en la vida he estado ahí, y teniendomelas que ver solo para pasar la noche en algún sitio seguro acampando.

Y si quizás hubiera renunciado a partir hacía Madrid por unos ideales en los que creo y por los que lucho; si ahora estuviera en mi casa gozando del verano, esperando a fin de semana para emborracharme y ser uno más…Si hubiera renunciado,¡que me habría perdido! Mucho la verdad. Y es que ahora escribo estas líneas en un bar del centro de Portomarín, estoy cansado de la caminata de hoy que ahora relataré un poco, y no sé describir mi estado de ánimo, lo que siento por dentro.

Ruta GaliciaCada día que pasa noto a mi corazón vía mis ojos forjarse en una especie de acero que lo va puliendo al fuego doloroso del camino, del agotamiento físico y mental. Noto como si algo en mí estuviera cambiando, como si cada paso que diera notase que doy otro hacía el cielo, como si las ánimas me siguieran allá por donde voy y sintiera sus voces acompañarme paso tras paso. Como si en la espesura de las venas que conforman mi amada patria de Galicia, pudiera sentir su sangre fluir con fuerza y sentirme como uno más, que camina con sentir propio.

Es como sentirme un caballero, un bravo guerrero celta que sentencia con el palo en alto a aquellos que pasan a su lado deseando buen camino y buen trayecto a Santiago. No se, la verdad, es duro que nadie viniera a Santiago y caminara conmigo, pero francamente, que quede claro, no me arrepiento de caminar solo, no cambiaría esto por nada en el mundo, pues cuanto peor es, con más brio peleo. Porque o ahora o nunca, seamos los que seamos, desde Galicia, Canarias, Barcelona, Asturias, Andalucia, todos en definitiva…

Ahora describiré la etapa de ayer brevemente. Era desde Arzua hasta Palas del Rey. En Arzua conseguí pasar la noche acampando en un área de descanso, en una playa fluvial. Luego, la salida se me hizo un infierno con el carrito donde llevo la mochila. Tuve que superar cuestas de tierra, tirando como un bestia por empinadas por las que tirar de tantos kilos era casi imposible, pensé que no llegaba. Luego, agotado, tener que sortear un puente de madera muy estrecho con el carro pudiendome haber caído, y no sé como, creo que los dioses me hecharon una mano.

Luego el cuento de las caminatas continuó pero por carretera pasando Melides, y llegué a un bar pasando ese pueblo, me quedaban 10 km, ya no podía más, tiraba como podía del carrito, lloraba de dolor, me tiraban las espaldas, me pinchaban las cervicales. Y al final, paso tras paso, agonía tras agonía, conseguí llegar al pueblo y parar en un albergue, después de lo que había pasado, no estaba de humor para acampar, así que por 5 euros gocé de una buena duchita caliente tras cuatro días oliendo a perro, y de un buen colchón. Dormí genial, en compañía de peregrinos ingleses y alemanes sobre todo que se dirigían a Santiago. En algún momento tuve la tentación de desistir de mi propósito y acompañarles, pero no, mi viaje es por otro motivo, ya besé la puerta de hierro de Santiago, ya rogué fuerzas para tal empresa.

Vista de GaliciaTras haber dormido como un santo, metí mi saco, preparé mis cosas, desayuné algo de pan y queso, y me dirigí hacía Portomarin, 24,5km. Al principio, los primeros 9km se me hicieron muy ligeros, tanto que me costaba creer que pudiera avanzar a 6km tan rápido tirando de mi equipaje. Después ya la cosa se empezó a fastidiar un poco, lo típico cuando llegas a la mitad, 12km y pico, decides comer una manzana y fumar un cigarrito. Tras esto quedas muy mermado, notas las ampollas, las rozaduras de las zapatillas en el talón, el equipaje pesarte más de lo debido, hechas en falta una mano para llevarlo…

Y bueno, al final vas preguntando, la gente te pregunta a ti, conversas con ellos y ellas, y les dices que vas a Madrid porque estas indignado y quieres cambiar las cosas, y su cara de asombro lo dice todo. Después, sobre las tres, al final he conseguido llegar a las inmediaciones del pueblo y finalizar así mi etapa. Tras esto he ido a un bar desde donde estoy escribiendo estas líneas, y ya he mirado una zona para pasar la noche, bastante tranquila y alejada de todo el tumulto del pueblo.

Así que sin más espero en breve poder imprimir panfletos sobre el tema dado que ahora no encuentro copisterías o librerías. Tendré que hacerlo a mano mientras con folios que tengo sobrantes.

Un saludo

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2 respuestas a Tercera y cuarta etapa, Arzúa Palas de Rey Portomarín

  1. Antonio Alarcón dijo:

    Óle ese tío,…mucha fuerza.
    Salud

  2. majesus lopez dijo:

    bien por ti ,te esperamos….

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